
Mientras algunos escriben sobre ALEGRÍAS, yo cambio las letras y me detengo en mis ALERGIAS:
Sin querer caer en los terrenos de ELENANO que hablaría de sus odios, yo voy por el lado de lo que rechazo, lo que me provoca alergia.
Algunas se desarrollaron ahora, otras mientras crecía y muchas nacieron conmigo. No es que estornudo o me agarra comezón, simplemente me sube la molestia desde la base de la nuca. Pero con el paso del tiempo creo yo que me molestan más, en especial cuando es en mí cuando también las detecto.
Lo peor es que no tengo poder sobre ellas!!
Noto que soy alérgico al bocinazo y a la hijaputess, a la grosería y a la cumbia, al humo del pucho y a su olor en los ambientes, a Darin y al alcohol con sus efectos primarios y secundarios, al prepotente y a la histérica, al malbicho y al mal cine nacional, a la oposición y al oficialismo, al fútbol y a sus barrabravas, a la empresa abusiva y al tremedista, a los pedorros y a los mafia, a los padres cizañeros y los vendedores garcas, al ventajero y a las patotas, al apuro y al maltrato, al sindicalismo extorsivo y al piquete porque sí, al agorero y al tirabombas, a la indiscreción propia y ajena, al chusma y a los mariscos, al macho y al buchón, al horóscopo y a las dietas, a la bufanda y a la tv berreta, a los novelones, a los lugares cerrados, a las iglesias y al subte, a las montaña rusas y a las comidas complicadas, a las malas excusas, a las ideas pobres y a las mentiras rebuscadas, a los mioncas ruidosos y al cargoseo, a los cubiertos de plástico y a la parentela, al sushi y al ceviche, a los iluminados y a los superiores, a las filas lentas y al colado, al canchero y al rencoroso, al profeta y al fútbol, al té con leche y a las jeringas, a los gritones y a los pungas, al pedigueño y al versero, a los perros ruidosos y a los gatos ariscos y a las listas que no se terminan nunca, pero sobre todo, sépanlo, que soy recontra alérgico a las balas...